Por qué la Astrología

La Astrología es una de las primeras ciencias que el ser humano desarrolló, junto a la Numerología. No es de extrañar, ya que el hombre miraba hacia arriba y de la observación y su propia experiencia, fue tomando notas y memorias de lo que iba ocurriendo. Una forma de estadística básica y primitiva. De la observación primitiva que dio origen a la numerología y a la astrología, nace la ciencia TODA. Sin excepción.

Sin embargo, en mi opinión personal no son los planetas los que nos afectan, sino que el Universo todo cumple ciclos parecidos a los nuestros. Algunos de los aspectos de estos ciclos a nivel humano ya son conocidos y han sido profundizados a todo nivel. Otros, no los comprendemos tanto, pero existen.

Así como vamos atravesando ciclos a nivel personal e individual, también lo hacemos como familia (aún cuando la familia es dispar o fragmentada), y así también ocurre en las comunidades y naciones. Por supuesto, los continentes a nivel población también cumplen ciclos. La Tierra toda, tiene sus ciclos. No hay diferencia, a no ser por las distintas escalas de tamaño y las distintas naturalezas de la consciencia de cada entidad. (“Como es arriba, es abajo” y yo agregaría, como es abajo, es arriba. Si estamos todos buscando nuevos planetas con vida, cuando aparezca el primero, no vamos a saber si realmente existió siempre, o si nosotros mismos con cientos de años de pensamiento colectivo no lo creamos).

Tomándolo de esta manera, no me extrañan los “efectos” de los eclipses sobre los movimientos sísmicos, ni tampoco me extraña que mi período como mujer llegue justo cuando se produce determinada lunación, o que nuestros hijos nazcan, en un embarazo normal, luego de las 10 revoluciones lunares inmediatamente posteriores a la fecha de la concepción del bebé. Lógicamente, hay excepciones, porque si no las hubiera, nadie podría trascender su carta, y gozar del libre albedrío, así como de la posibilidad de aprender a través de nuestro karma. Pero esa es otra historia.

por que astrologia

La carta natal es una impresión de energías “planetarias”, pero no hablamos de que Saturno a nivel físico o astronómico, viene desde miles de años luz a darnos retrasos, obstáculos y dolores de huesos. No. Simplemente que Saturno a nivel Sistema Solar y sus ciclos, cumple las mismas funciones que los obstáculos, las enseñanzas a través del dolor, etc, que vivimos los seres humanos y nuestros ciclos.

Nadie en este mundo puede negar que no vivió siquiera una vez un dolor que se pareciera a la muerte misma, sin serlo. Nadie en este mundo puede negar que no vivió siquiera una vez un momento de felicidad pura que no se pareciera al paraíso mismo. No existe. Nadie es enteramente miserable, y nadie es enteramente “feliz” todo el tiempo.

Si así fuera, no habría razón para estar aquí en la Tierra. Y así es, el Universo tiene sistemas que van cumpliendo ciclos. El Sistema Solar es un sistema que también va cumpliendo ciclos. Los planetas dentro de los distintos sistemas estelares van cumpliendo ciclos. Y así, podemos ir derivando estos ciclos a todo lo que existe. 

Si un astrólogo te dice que entre los 29 y los 30 años vivirás un momento visagra en tu vida, debes saberlo: no está prediciendo tu futuro. Está basándose en miles de años de observación. Cuando la “energía” que está representada por Saturno, se hace presente de manera iniciática cada 29 y tantos años, lo que ocurre es que todas las experiencias que Saturno puede traerte se hacen energía de iniciación, es decir, está en su punto más álgido. Nunca se emite más energía en un ciclo que al comienzo. Cuando el óvulo fertilizado comienza a dividirse… Cuando la estrella comienza su proceso de formación. Cuando la semilla es estimulada y comienza a nacer el brote. Cuando la flor florece. La energía está en su máximo esplendor.

Así, la famosa crisis de los 30, o los 40, o los 50, como generalizamos, se apoya y se explica en gran medida, sobre las configuraciones, tránsitos y retornos o revoluciones de los distintos planetas astrológicos. La Astrología ha nacido de forma intuitiva y se apoyó (y aún se sigue apoyando) en la observación empírica.

Usar palabras como ciencia, empirismo y demás, genera grandes pasiones, debates acalorados, discusiones sin sentido, entre Astrólogos y profesionales de las ciencias alternativas, y científicos modernos herederos del iluminismo europeo.

Sin embargo… déjenme decirles algo. Lo que hace miles de años sabemos, a través del Yoga, de la Astrología, de las religiones más antiguas (dejando de lado las mezquindades del ser humano que han envenenado las religiones), de las culturas más “místicas” y “misteriosas” de la humanidad terrestre… hoy la ciencia me lo presenta en bandeja como una verdad demostrada empíricamente. Se pasan años estudiando fenómenos, planteando teorías, desarrollando hipótesis y experimentos de prueba y error. Y lo valoro muchísimo, gracias a ellos, pasamos de vivir 30 años a vivir 90… o 100.

Pero por favor, dejen de vapulear a quienes no necesitamos “pruebas” para ver lo que, con sentido común y con un poco de intuición, desarrollamos una vida más plena y feliz, más allá de las vivencias que tengamos que vivir día a día. En vez de eso, ¿no sería más fácil intentar aúnar esa intuición a la ciencia?

Bien, dejemos de lado esta cuestión. Vayamos a la vida diaria, a la práctica del vivir individual que todos debemos desarrollar. Cuando las cosas se ponen feas en la vida (cuando estamos bien, no nos preguntamos tantas cosas), las preguntas comienzan a surgir. Por qué a mi, por qué a él, hasta cuándo esto, cómo fue que ocurrió aquello, de dónde vienen tales o cuales actitudes negativas que tengo, etc.

Algunas de ellas, muchos las responden y las tratan con terapia psicológica. Por qué me divorcié, por qué no puedo llorar por mis muertos, o por qué no puedo dejar de llorar a mis muertos. Por qué me enojo, por qué me deprimo, etc. Muchas otras, se responden y las tratan con terapia psiquiátrica. Tengo fobias, visiones, personalidades que me sobran, miedos inentendibles con respecto a situaciones o personas.

¿Cuántos años llevan este tipo de tratamientos?

Sirven, pero demoran. La ciencia avanza, pero ¿cuántos miles de años tardó en demostrar cosas que estaban planteadas miles de años más atrás de eso? Sin embargo hoy, la apertura mental del ser humano es cada vez mayor. Poco queda de aquellos seres cerrados y “empíricos” que una vez dominaron el planeta.

Hoy, el psicólogo es astrólogo. El pediatra de nuestros hijos es homeópata. El médico clínico es instructor de Yoga. El traumatólogo te envía a kinesiología, y no a reposo. El cirujano prefiere esperar a estar seguro antes de operar. El oncólogo te aconseja la meditación. El dermatólogo y el cardiólogo preguntan si estás en período de estrés, o qué estás comiendo. 

No es porque sí. Y está bien que así sea. La Astrología se dedica a estudiar los ciclos del ser humano. Con el levantamiento de una carta natal, podemos ver rápidamente cuáles pueden llegar a ser los bloqueos, las potencialidades, y las energías primarias y profundas de nuestro ser individual.

Luego, a través de la consulta, podemos saber cómo se manifestarán estas energías, en términos de probabilidades. El objetivo no es saber el futuro. El objetivo es ver hacia dónde vamos a ir con estas energías que se nos van a presentar, y las actitudes que tomemos mientras se manifiestan.

Un asesino no manifestará de la misma manera las energías e “influencias” de Plutón (el planeta de la muerte, la oscuridad, el sexo, lo profundo, lo oculto), que un arqueólogo que descubre una momia enterrada a varios metros debajo de la tierra.

En fin, la astrología nos ayuda a esto: a acelerar el proceso de autoconocimiento, adentrarnos en el mundo de la autoaceptación y autosuperación, animarnos a comenzar a recorrer el camino del aprendizaje y la evolución, y tomar al fin en nuestras manos el poder que todo ser humano tiene de tomar sus propias decisiones (libre albedrío) y cambiar su “destino” (o carta natal). La carta natal no cambia. Y no me contradigo. Lo que cambia es como yo manejo las energías que me fueron dadas al nacer.

Ahora la carta natal no me domina, yo trasciendo la carta, utilizo mis energías, y a través del pensamiento, evoluciono y modifico mi realidad “a piacere”. ¿Suena extraño? ¿No hay pruebas de que esto sea verdad? Bueno… si quieren podemos esperar unos cientos de años más. O podemos empezar ya a experimentar y a seguir nuestra intuición y nuestra espiritualidad.

Vos elegís.

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